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	<title>Hierós Logos &#187; Sócrates</title>
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	<description>Un blog sobre Religión y Filosofía Antigua</description>
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		<title>Plat&#243;n y la muerte de S&#243;crates (I): El Fed&#243;n</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Sep 2009 18:30:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nahuel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Filosofía Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Platón]]></category>
		<category><![CDATA[Sócrates]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="lightview" href="http://www.hieroslogos.com.ar/wp-content/uploads/2009/09/David__The_Death_of_Socrates.jpg"><img style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; margin: 0px 20px 0px 10px; border-left: 0px; border-bottom: 0px" title="David_-_The_Death_of_Socrates" src="http://www.hieroslogos.com.ar/wp-content/uploads/2009/09/David__The_Death_of_Socrates_thumb.jpg" border="0" alt="David_-_The_Death_of_Socrates" width="244" height="160" align="left" /></a> Pocos hechos impactarían más a Platón como la muerte de su maestro, Sócrates. Más allá del protagonismo que adquiere Sócrates en la mayoría de los diálogos, lo que es interesante notar son aquellos textos en los que el tema central, de alguna manera, refiere estrictamente al ya famoso al juicio y posterior castigo. Si quisiera hacer de esta serie de escritos, algo “histórico”, debería empezar sin duda por la Apología, pero no es mi objetivo.</p>
<p>Me interesan algunos aspectos particulares de la muerte de Sócrates según Platón, en donde él hace una doble apología (quizás implícita). Por un lado, la imagen de Sócrates que tiene Platón, un hombre que por seguir un modo de vida particular, lo defiende hasta las últimas consecuencias. Pero por otro lado, una defensa mayor que encara la figura de Sócrates<sup>1</sup>, figura del <em>philosophos</em> y de como debe proyectarse a la práxis la filosofía.</p>
<p>Más allá del lugar común que es decir que la filosofía en la antigüedad era un “modo de vida”, me gustaría ver algunas otras proyecciones que tiene la filosofía al momento de la muerte en los textos de Platón. Creo que es un buen punto de partida el Fedón, pues el contexto dramático no podría ser mas preciso.</p>
<p><span id="more-84"></span></p>
<p>El Fedón<sup>2</sup>) tiene varios íconos en la filosofía antigua que resonaron hasta nuestros días. Quizás es por ser uno de los diálogos en donde la <em>psyché</em> (alma) es tratada en profundidad. Este tratamiento lo lleva a Platón a discutir sobre el concepto de alma, sus implicancias escatológica y también las gnoseológicas (con la famosa <em>anamnésis</em>). El Fedón es un diálogo vivo, la muerte que defiende Sócrates no es cualquier muerte. Es la muerte del filósofo, y como tal debe ser incluso buscada. De ahí que Sócrates diga que hacer filosofía es prepararse para morir (Como dice por ejemplo, en 67e).</p>
<p>Antes de comenzar, haré una aclaración: Me cuesta muchísimo desligar el Fedón en partes. Como si se pudiése analizar por un lado la teoría de las formas, por otro la anamnésis, por otro la escatología presente, y así… para mi, todo forma parte de un gran entramado teórico literario, al que Platón va construyendo ladrillo a ladrillo. Pero por cuestiones de extensión (y conocimiento), prefiero dedicarme a la primera parte del diálogo.</p>
<p>El Fedón comienza de una manera usual en los diálogos de adultez de Platón. En vez de comenzar<em> in media res</em> (como por ejemplo, el Crátilo), el diálogo comienza cuando Equécrates (un pitagórico), le pregunta a Fedón si estuvo presente el día de la muerte de Sócrates. Al ser así la situación, Fedón comienza a narrar aquel día.</p>
<p>La primera vez que leí el Fedón, ciertamente con muchas ganas de llegar a las partes mas interesantes<sup>3</sup>, el pequeño “prólogo” lo pasé por alto. Leyendolo sin detenerme en aquellas partes que me causaban al menos un poco de intriga. No obstante me quiero detener en una pequeña oración, que si bien está a tono con todo el diálogo, introduce lo que es uno de los tópicos centrales en el diálogo. Al contarle Fedón a Equécrates como veía él a Sócrates, nos dice lo siguiente:</p>
<blockquote><p>De modo que me produjo la impresión de que no marchaba hacia el Hades sin intervención divina (<em>theía moîra</em>), sino que, al llegar allí, iba a tener una dicha (<em>eû práxein</em>) cual nunca tuvo otro alguno. (58e)</p></blockquote>
<p>Fedón aquí introduce la primera parte del diálogo. Sócrates argumenta que, debido al modo de de vida que eligió, al llegar al Hades, tendría una existencia <em>post-mortem </em>favorable<sup>4</sup>. Ya en la Apología, en el final (40d y ss.), Sócrates dice: O bien la muerte es cesar de existir, o es cambiar de morada. Y si es cambiar de morada, y llega uno libre de culpas, accede por el modo de vida, a compartir morada con Homero, Orfeo, Hesíodo y Museo entre otros. Por tanto, morir no puede ser negativo, o bien es cesar de existir, o bien es pasar a una vida incluso mejor que la actual. El mismo contrapunto se puede rastrear a lo largo del Fedón.</p>
<p>Mucho se ha hablado sobre el orfismo en Platón presente en el Fedón, pero es un lugar común que requiere justificación<sup>5</sup>. En efecto, Platón habla muchas veces en el Fedón de los misterios, o los que instruyeron las iniciaciones. Uno podría argumentar que se trata o bien de los misterios de Eleusis<sup>6</sup>, o bien del Orfismo<sup>7</sup>. Si bien para nuestro caso no importa “que” culto mistérico atrajo a Platón, si es evidente su influencia. Esta influencia o bien puede ser meramente terminológica (es decir, que Platón la utiliza no por el contenido en sí, si no porque la forma discursiva de los misterios le proporciona cierta terminología), o puede haber cierta influencia doctrinal. Frente a ésto, lo único que voy a decir es que Platón utiliza terminología mistérica en varios diálogos, pero en el Eutidemo<sup>8</sup> y el Gorgias<sup>9</sup> la utiliza con cierto tono  “irónico”. No obstante, en el Fedón encontramos algunos conceptos doctrinales que son compartidos por el Orfismo (La división cuerpo – alma está atestiguada en al menos un círculo órfica, por las tabletas de Olbia, o la condición del iniciado (o en el caso de Platón, el filósofo) como condición necesaria para acceder a una existencia favorable Post Mortem, como atestiguan las laminillas de oro – que podrian también ser báquicas, de donde derivaría el Orfismo). También está atestiguada la inclusión escatológica en los misterios de Eleusis por los fragmentos de Sófocles, o el Himno Homérico a Deméter, pero la doctrina dualista del hombre es más propia del orfismo).</p>
<p>Con ésto dicho, podemos afrontar los pasajes que examinaremos con cierto contexto detrás. Sócrates en su primera parte de la argumentación, acepta que puede ser infundada la creencia de que morir es mejor que vivir. Pero frente a ésto dice:</p>
<blockquote><p>Visto de este modo parecería, en efecto, infundado; sin embargo quizás tiene alguna explicación. El fundamento (lógos)<sup>10</sup> al que con respecto a esas cosas se alude en los misterios, de que los hombres estamos en una especie de prisión y que uno no debe liberarse ni evadirse de ella. (62b)</p></blockquote>
<p>Sócrates a su vez, justifica que el suicidio no es grato, pues al ser el hombre propiedad de los dioses (62c), éste no debe morirse hasta que la divinidad dé motivos como el que se le presentó a Sócrates. Pero por otro lado, introduce la famosa doctrina “cuerpo – alma”, que dice, proviene de los misterios<sup>11</sup>. Si en efecto, el alma es lo superior al cuerpo, y la muerte es la separación del alma y el cuerpo, que mejor entonces que la muerte, en donde lo mas alto del hombre se separa de esa  “prisión”. Con ésto entramos en otro aspecto del Fedón: La purificación del alma. Los órficos tenían varios ritos y prácticas de purificación (en general la religión griega de la época requiere purificación para las prácticas, como por ejemplo, el usar ropas blancas). La purificación para Platón, va a ser el proceso del alma mediante el cual se separa del cuerpo:</p>
<blockquote><p>De todo ésto, forzosamente, ha de originarse en la mente de los genuinos filósofos una creencia que los lleve a decir entre sí cosas como éstas: “Probablemente, alguna senda nos va llevando bien, con la razón en nuestra búsqueda; a saber: que mientras tengamos el cuerpo, y nuestra alma se halle entre-mezclada con semejante mal, no poseeremos suficientemente aquello que deseamos, es decir, lo verdadero. El cuerpo en efecto, nos acarrea incontables distracciones debido a la necesidad de sustento, y por si fuera poco, nos lo atacan enfermedades que nos impiden la caza de lo real. Nos llena de amores, deseos, temores, como se dice, verdaderamente en lo que de él depende jamás nos sería posibles ser sabios. (…) Sin embargo, se nos ha puesto de manifiesto realmente que, si alguna vez hemos de poder saber algo con pureza, es necesario apartarse de él y contemplar por medio del alma en si misma las cosas-en-si-mismas. (66b-e)</p></blockquote>
<p>He recortado el pasaje, aunque es extenso, para mostrar la tensión entre el alma y el cuerpo. En efecto, lo que vemos aquí es que mientras estemos atados al cuerpo, no tendremos forma de ser realmente sabios. Sólo al momento de la muerte tal situación se nos puede dar. Por éso se dice luego:</p>
<blockquote><p>Ahora bien, sucede que una purificación es, tal como se dice en el antiguo relato (<em>palaiós lógos</em>), “separar al máximo el alma del cuerpo”, y que aquella se acostumbre a concentrarse sobre sí misma desde todas las partes del cuerpo, y a recogerse y vivir en lo posible, tanto en lo presente como lo futuro, sola en sí, liberándose del cuerpo, como si se tratara de cadenas. (67c-d)</p></blockquote>
<p>El antiguo relato tiene referencia a los misterios<sup>12</sup> argumenta que mediante <em>palaiós lógos </em>se refiere al orfismo. Podemos encontrar el término en el Testamento de Orfeo, un documento judeohelenístico del S. I a.C o I d.C. En uno de los pocos proemios del Orfismo que nos llegaron a nosotros. El proceso de purificación entonces, es lo que le permite al filósofo alcanzar la sabiduría tras la muerte. Pues si al momento de morir, está “liberado” del cuerpo, al llegar al Hades podrá acceder a una vida post mortem favorable. Desligarse de las ataduras, implica, obviamente, por un lado no volver a reencarnar, y por otro, no tener ningún tipo de “anhelo” de tal vuelta. Es decir, de que el alma vuelva a caer en el cuerpo:</p>
<blockquote><p>Y así, purificados, tras habernos desembarazados de la locura del cuerpo, probablemente estaremos junto a gente semejante, y por nosotros mismos coconoceremos todo lo que es puro. Y esto, tal vez sea lo verdadero: Pues al que no es puro, es de temer que esté vedado de alcanzar lo puro. (67 a-b, modificado)</p></blockquote>
<p>Con ésto espero haber mostrado el carácter purificatorio que tiene la filosofía<sup>13</sup>, en tanto que mediante ésta, el filósofo se va desligando del cuerpo, y al llegar el momento de morir, en su viaje al Hades, puede alcanzar una existencia favorable post-mortem. Con todo lo dicho, podemos afrontar ahora el pasaje mas significativo del Fedón, en torno al tema:</p>
<blockquote><p>Y probablemente, los que nos establecieron las iniciaciones no eran gente sin valor, ya que, en realidad, desde antiguo ha sido dicho de forma enigmatica, que aquel que llega al Hades como profano, sin iniciarse, irá a parar al fango; en tanto que quien llegue allá purificado e iniciado (<em>kekapherménos te kai tetelesménos</em>) cohabitará con los dioses. Pues, como dicen los encargados de las iniciaciones, “muchos son los portadores de tirsos, mas pocos los bacos (<em>backhoi</em>)”, y éstos, en mi opinión, son los que han filosofado rectamente. (69c-d)</p></blockquote>
<p>Sócrates finaliza así, su “apología”. Aquel que llega al Hades purificado e iniciado, accede a una vida post-mortem favorable. El caracter mistérico, por si falta añadirlo al testimonio de Platón, lo presentan las laminillas de oro, la que cito (Hipponion), contemporánea a Platón, que finaliza así: “Y por cierto, vas por un camino sagrado que también recorren otros gloriosos iniciados (<em>mýstai</em>) y bacos (<em>báckhoi</em>).”. De ésta manera, no sólo Sócrates hace su apología, si no la de la filosofía como el grado más alto de existencia que puede alcanzar un hombre. Más grande aún que el de un iniciado en los misterios. Platón a lo mejor se sirvió de la terminología para poder expresar sus ideas, pero también es probable que haya visto que la filosofía constituía en si mismo un misterio. Quizás nunca lo podamos saber, pero lo que es seguro, es que el Fedón, aquel diálogo que nos pone en la piel de Sócrates por al menos, un momento, nos lleva a pensar que realmente Sócrates está convencido (más allá de toda duda que pueda surgir, en un momento tan crítico) de que su vida post mortem está garantizada. Y no sólo éso, insta a sus compañeros a seguir ése camino. Camino… como el<em> hódos</em> de Parménides, la vía de la verdad, que le revela la Diosa, o el <em>hiéros hódos</em> de los misterios de Eleusis que llevaba al templo donde se practicaban las iniciaciones. Si la filosofía, aparte de todo, es un camino, es pues, necesario, que comencemos a andarlo, de la manera que cada uno crea correcta hacerlo.</p>
<p>Los invito a comentar, discutir, alabar, refutar, etc… !</p>
<strong>Notas</strong><ol class="footnotes"><li id="footnote_0_84" class="footnote">Así como el mismo fue juzgado como “paradigma” del movimiento sofístico según los atenienses.</li><li id="footnote_1_84" class="footnote">Usaré la traducción de <strong>Conrado Eggers Lan</strong>, publicada en Eudeba (5ª Edición, 2006</li><li id="footnote_2_84" class="footnote">Algo similar me pasó con el Banquete, cuando uno quiere llegar a 210a y que de una buena vez se nos diga como llegamos a la belleza en sí</li><li id="footnote_3_84" class="footnote">Eggers Lan comenta (nota ad loc. al pasaje citado) que la dicha de Sócrates es el cesar de existir, y argumenta el escepticismo de Platón en torno a una vida post mortem (como en Banq. 212a o en el Fedón mismo en 107b). Si bien es verdad que Platón mantiene siempre cierto margen de duda, también en la Apología, no tendría sentido gran parte del Fedón, si la dicha es un cesar de existir. Cesar de existir que por otro lado, sólo podemos aventurar por conjeturas. En tal caso, el Fedón mismo es mucho más explícito en torno a una vida post mortem efectiva y favorable, como trataré de argumentar a continuación.</li><li id="footnote_4_84" class="footnote">En cuyo caso recomiendo ver: Bernabé, A (1998) “Platón y el Orfismo”. <em>Seminario &#8220;Orotava&#8221; de Historia de la Ciencia</em> VII: 213-234 (<a href="http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/3/Usrn/fundoro/actas_6_7_pdf/Act.VI-VII_C010_txi_w.pdf" target="_blank">Link</a>), en que baso parte de mi interpretación.</li><li id="footnote_5_84" class="footnote">Clinton, K, (2002) “Stages of Initiation in the Eleusinian and Samothracian Mysteries” En M. Cosmopoulos (ed.) <em>Greek Mysteries: The Archaeology and Ritual of Ancient Greek Secret Cults</em>. Routledge, pp. 50-78</li><li id="footnote_6_84" class="footnote">Bernabé (1998), p. 216 y ss.</li><li id="footnote_7_84" class="footnote">277d-e </li><li id="footnote_8_84" class="footnote">497c</li><li id="footnote_9_84" class="footnote">Ver nota ad loc. de Eggers Lan</li><li id="footnote_10_84" class="footnote">Que podemos atribuír a los escritos órficos, como prueba Megino Rodríguez, C, (2005) “Supervivencia Post-Mortem e Identidad Personal en el Orfismo”. <em>Pensamiento</em>, 61, 311-325</li><li id="footnote_11_84" class="footnote">Bernabé (1998), p. 217 y ss.</li><li id="footnote_12_84" class="footnote">“La Sabiduría misma es un rito purificador” 69c </li></ol>]]></content:encoded>
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