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El Dios Desconocido (I): La Trascendentalidad en la Antigüedad Tardía

Es ya conocida la historia que se relata en los Hechos de los Apóstoles, en donde Pablo, al dar su discurso en el Aréopago, menciona que: “Al pasar y fijarme en sus lugares sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: A un dios desconocido. Pues bien, eso que ustedes adoran como algo desconocido es lo que yo les anuncio” (Hechos 17:23). El término “Dios Desconocido” (agnostós theós) tiene muchas variaciones e interpretaciones a lo largo de la historia. Ya en esta misma cita tenemos dos acepciones distintas. Por un lado la de los griegos “paganos”, y la de Pablo (quien piensa es la misma). Hoy, volviendo a hacer andar el blog, voy a hablar de un tema bastante cercano y lejano a la vez. Me refiero a ese Dios Desconocido de la Antigüedad Tardía, que encontramos en los Gnósticos, en los Herméticos, en los Platónicos, con sus diferencias y similitudes.

Este update va a ser una introducción, en donde vamos a ver rapidamente el desarrollo del Platonismo desde el siglo II a.C hasta el siglo II d.C. De esta manera, el update próximo tratará enteramente sobre el Gnosticismo. Pero esto no se podría entender correctamente, sin saber someramente el transfondo platónico que hay aquí.

Platón, la idea del Bien y el “Dios Platónico”

El último período de la Antigüedad, nos guste o no, está dominada no por Aristóteles, si no por Platón, o mejor dicho, el platonismo. La academia antigua incluso durante época helenística (donde según la doxografía oficial, no fue tan importante) gozó todavía de cierto renombre. Cierto es que los Estoicos durante la era helenística parecieron dominar la escena, pero con la caída de la República Romana, paralelamente (sin aventurar alguna relación) comenzó a resurgir el Platonismo como filosofía principal.

El período que mal llamamos Platonismo Medio fue tan extenso y diverso que categorizarlo como un “todo” es peligroso. Pero si esto se hizo, fue porque los historiadores encontraron puntos en común que permitían crear tal categoría. Ya hemos visto anteriormente como Espeusipo sobre la base del Parménides de Platón, ofrecía una interpretación de lo “Uno” que lo hacía más allá del ser. No obstante, el desarrollo de la Academia Antigua, si bien presenta la trascendentalidad del principio divino, lo hace en modo distinto al tema que trataremos hoy. Yo voy a hacer hincapié en los máximos exponentes de un verdadero Dios Desconocido, que son los gnósticos. Sin por esto manejar también fuentes Herméticas y Platónicas cuando sean necesario.

El primer punto es claramente Platón. En la República, al hablar de la idea de Bien (en la alegoría de la Caverna), Platón (509b) dice que la misma está más allá de la esencia (epekeina tes ousias). El término ousía se puede entender como “esencia” o “realidad”, pero haciendo siempre referencia a las Ideas, y no al mundo sensible. De esta forma, la idea del Bien está más allá de las ideas. No  obstante, Platón aclara, lo está en “Digindad y belleza”. Por tanto, vale la interpretación de que Platón no haya hablado en este pasaje de un estamento ontológico superior a las formas. No obstante, sumado a algunos pasajes del Parménides, la tradición Platónica al hablar del Uno, vieron en estos pasajes una confirmación que retrotraía sus doctrinas a  Platón mismo1.

Siempre se ha querido ver una inclusión “pitagórica” en el renacimiento del Platonismo en la primer época Imperial, algo un poco redundante si tenemos en cuenta que ya encontramos algo similar unos siglos antes en Espeusipo. Lo que si sucede es que con el renacer del platonismo, se da (¿de manera independiente?) un resurgir del Pitagorismo, y ambos confluyen en algunos autores. Tenemos, por ejemplo, un testimonio adjudicado a Tearidas dice así: “El principio de todas las cosas, el verdadero principio, es Uno; y es uno y único (hen kai monon)” (Thear. De Nat. 201, 16-18 Thesleff). Esto no nos tiene que sorprender si recordamos lo que decía Espeusipo, un platónico con impronta pitagórica: “lo Uno que no debería incluso ser llamado Ser (on), debido a su simplicidad y su posición como principio de todo lo demás”2.

Otro testimonio temprano es de Filón, quien en su De Opificio Mundi dice: ”

(Moisés) reconoció que es absolutamente necesario que entre las cosas existentes haya una causa activa de un lado, y un objeto pasivo del otro, y que la causa activa es absolutamente pura e intelección inadulterada del universo, superior a la excelencia y superior al conocimiento e incluso superior al bien y a la belleza en si misma.3

Estos y otros testimonios de época nos permiten ver como se iba consolidando un principio único, más allá de toda realidad que sirva como modelo, principio y rector de la misma. No todos los filósofos dieron las mismas explicaciones, ni las mismas doctrinas. Pero el punto en común si se quiere, respecto al primer principio es claro: Uno, y sólo uno en su unidad, sin nada que lo altere o afecte. Un testimonio más sistematizado, que nos sirve como nexo, es el de Moderato de Gades (s. I d.C) Veamos el testimonio de Porfirio, a través de Simplicio:

(Moderato), de acuerdo con los pitagóricos, dice que el primer Uno está sobre el ser y toda esencia (proton hen hyper to einar kai pasan ousian).4

Moderato luego hablará de los “otros unos”, tal como hará Numenio. Lo importante de este fragmento, es como se va constituyendo algo que se podía leer en Platón (lo haya dicho o no). Vemos también como una corriente de Platonismo Pitagórico (o Pitagorismo Platónico) retoma esta concepción de lo Uno. La especulación filosófica en torno al primer principio no se detuvo acá. Tenemos fuentes anteriores a Plotino, de filosófos (platónicos) que nos dicen cosas similares sobre lo Uno. Por ejemplo, Alcinoo, en su manual de Platonismo (s. II) dedica buena parte del mismo a discutir la noción de Dios (ch. 10). Luego de una introducción entre la relación del conocimiento humano y el principio divino, dice:

El primer Dios es eterno, inefable, es auto-perfecto (es decir, no carece de nada ni es deficiente en ningún término) y siempre-perfecto (es decir, lo es siempre) y perfecto en todo sentido; divinidad, esencialidad, verdad, conmensurabilidad, belleza, bien (…) El es el bien porque beneficia a todas las cosas de acuerdo a sus capacidades, por ser la causa del bien (…)5

Aquí ya vemos una sistematización mayor del principio divino. Paradojicamente, en Alcinoo, el primer principio es a su vez trascendente, pero cognoscible a través del intelecto (aunque no del todo). Hay una barrera entre el mundo y Dios, pero no es abrupta. Alcinoo mismo lo dice. Al decir que Dios sólo es alcanzable a través del intelecto, significa que ningún atributo que le demos, le aplicará a él. Lo que sigue de la cita que expuse, es un esbozo de una teología negativa. La teología negativa significa caracterizar a Dios por lo que no es. Como bien diría Alcinoo, Dios no posee ningún atributo, y aún así, es el ser existente por excelencia.

Hasta aquí vimos como el platonismo medio, mas alguna vertiente pitagórica, daba al primer principio una unicidad ontológica y metafísica tal que lo situaba por fuera de todo. No obstante, fueron los gnósticos quienes más alejaron a Dios del mundo.

Explicar el gnosticismo en pocas palabras es casi imposible. Digo casi para no contradecirme al intentar hacerlo ahora, pero sepa el lector que no se agota aquí. Llamamos gnosticismo a distintos tipos de grupos religiosos que nacieron entre los siglos I a.C y d.C respectivamente y que florecioeron hacia el siglo II d.C y IV d.C. La doctrina principal del gnosticismo es que este mundo, lejos de ser creado por un Dios, fue creado por un error, el Demiurgo (las explicaciones varían y será tema de la parte II de este post). El Demiurgo es una entidad maligna y egoísta (asociada generalmente al Dios del antiguo testamento, en contraposición con el del nuevo testamento). Y su creación, el kósmos, por tanto, lo es mala. No obstante, dentro de la maldad del cósmos, hay una “chispa” divina en algunos seres, que puede despertar a través de la gnosis (palabra griega para conocimiento). La gnosis es conocimiento de si mismo, pero un conocimiento metafísico y metareligioso: Es una experiencia mística, pero es más que una experiencia mísitca. Supone la realización y la manifestación existencial del ser en su potencia. El gnóstico, el que conoce, sabe que no es de este mundo y que su misión es escapar del mismo y retornar al padre.

Esta doctrina no la encontramos en el Platonismo. Cierto es que la Antiguedad Tardía “demoniza” a este mundo, en contraposición a un principio divino supraexistente que es bien. Pero el mal es por carencia, ontologicamente hablando. Retomando la tradición platónica. Los gnósticos invirtieron los papeles: Alejaron a Dios en un seno de autoabundancia y perfección. A través de una serie de eones (eternidades) que se generan de diversas formas según la corriente, llegado al limite, se produce la  “caída” de Sofía, que en su intento de asimilarse al Padre, produce su caída y crea al Demiurgo.

Sé que es dificil entender el gnosticismo en dos párrafos. Por eso mismo, la segunda parte de este posteo será para hablar de ellos. Del verdadero Dios Desconoocido, el Dios gnóstico, que ciertamente, merece un capítulo aparte.

Antes de cerrar el update, voy a dar dos temas más que ampliaré luego. En primer lugar, los platónicos hicieron las ideas “pensamientos de Dios”. Esto significa que a nivel intelectivo, podemos alcanzar las ideas que son parte de Dios. Esto en Platón no sucedía, puesto que las ideas era el grado máximo de realidad que se podía alcanzar. Las formas se resignificaron, siguen teniendo su graduación ontológica, pero ahora dependen de ser pensamientos de Dios.

Por otro lado, va a existir siempre el problema de la inmanencia. ¿Cómo un dios trascendente crea un mundo imperfecto? ¿Cuál era su necesidad? ¿Cómo se produjo? Los platónicos optaron por una salida “emanativa”. Dios produce “emanaciones”, una cadena o graduación del ser. Del ser más perfecto (Dios), al menos perfecto (la materia generalmente, que en muchos casos pasa por “mala”). Pero esto se verá en los sucesivos updates.

Me contento con haber introducido el tema someramente.. y al menos volver a postear!

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Notas
  1. Para el paso del Bien de Platón al Dios Platónico, recomiendo ver L.P. Gerson, “From Plato’s Good to Platonic God,” International Journal of the Platonic Tradition, vol. 2, 2008, pp. 93-112. []
  2. Jamblico (?), De Communi Mathematica Scientia, IV 15,5 []
  3. De Op. 8, tr. del inglés y el griego en M. Bonazzi, “Towards Trascendence: Philo and the Renewal of Platonism in the Early Imperial Age”, en F. Alesse (ed.) Philo of Alexandria and Post-Aristotelian Philosophy, Leiden: Brill, 2008, p. 235 []
  4. Simpl. In Phys. 230.35 []
  5. Alc. Didask. 10.33-39. tr. de Dillon []

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